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20 de agosto de 2017
 

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El 30 de enero conmemoramos el nacimiento de Juan Antonio Pérez Bonalde PDF Imprimir Correo

 

Javier Vílchez

 

Juan Antonio Pérez Bonalde. Considerado por su magnificencia el poeta de Caracas, donde nació el 30 de enero de 1846, es, de acuerdo con José Ramón Medina, crítico literario, "el más grande poeta venezolano del siglo pasado después de Andrés Bello y uno de los máximos de todos los tiempos".

 

Su condición de autodidacta, pero sometido a estricta disciplina, le permite aprender desde niño el idioma alemán, así como el latín, griego, italiano, francés e inglés. Gracias al conocimiento de estos idiomas Pérez Bonalde logra la perfección en las traducciones que hace de El Cancionero, de Heine; El Cuervo, de Edgar Allan Poe y La Venus de Milo, de Paul de Saint Victor, escrita en prosa y convertida por nuestro poeta en bellísimos versos. A los quince años Pérez Bonalde viaja a Puerto Rico con su familia, desterrada por razones políticas. En 1864 regresa a Venezuela, donde tiene que subsistir mediante la práctica de diversos oficios. Con la llegada de Antonio Guzmán Blanco al poder, el poeta se gana otro destierro al escribir una sátira contra el Autócrata (1870).

 

 En Nueva York se convierte en agente viajero, vendedor de jabones y perfumes, trabajo que alterna con su producción literaria, además de participar en amenas e interesantes tertulias con José Martí, Nicanor Bolet Peraza, Juan de Dios Uribe y otros escritores hispanoamericanos. En 1876 Pérez Bonalde hace un breve viaje a Venezuela. Al llegar en el barco se impresiona sobremanera de todo lo que recogen sus pupilas, sus sentimientos renovados, el recuerdo de su infancia y juventud, el dolor de la madre muerta, en fin, las sensaciones más tiernas se confunden en su espíritu y el poeta escribe la insuperable Vuelta a la Patria, en la que vemos cómo se mezcla la alegría y el dolor, en magistral expresión:

 

En 1877 Pérez Bonalde está otra vez en Nueva York, con la misma firma comercial, vendiendo jabones y perfumes. En ese mismo año publica su primer libro, Estrofas; en 1890 sale a la luz Ritmos. Cuando regresa a Venezuela, ya muy enfermo, agotado anímica y físicamente, hemipléjico, se retira a La Guaira, donde muere el 4 de octubre de 1892. Sus restos descansan desde el 14 de febrero de 1946 en el Panteón Nacional, donde Andrés Eloy Blanco pronunció un emotivo discurso. José Martí lo describió como un "joven eterno, hijo y padre de la paz, creyente fogoso, henchido de recuerdos de nubes y alas, hambriento de ternura..."

 




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